consultoría y formación en seguridad alimentaria
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Curso de Manipulador de Alimentos en Madrid

MANIPULADOR DE ALIMENTOS

Es importante ser un profesional bien formado. Si necesitas trabajar con alimentos, necesitas el curso de manipulador de alimentos. Encuentra tu horario y conviértete en un profesional cualificado.

Curso de Manipulador de alimentos en Alicante

Objetivos del curso

El curso de Manipulador de Alimentos en Madrid se centra en el papel de los profesionales que manipulan los alimentos en cualquiera de sus fases y las peligrosas consecuencias para la seguridad alimentaria que puede tener una incorrecta manipulación por parte de aquéllos o una mala higiene del centro del trabajo o de los utensilios empleados. De lo que se trata es de concienciarles de las enfermedades que pueden provocar en las personas que posteriormente los ingieran y también de que conozcan las principales técnicas empleadas para su adecuada conservación.

Temario del curso

Además del temario básico que es común a todos los asistentes al curso, tenemos varias especialidades con las que pretendemos ofrecer una formación específica a los profesionales relacionados con alguno de los siguientes sectores: COMIDA PREPARADA – HOSTELERÍA – CARNICERÍA – PESCADERÍA – FRUTERÍA – PANADERÍA.

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Formación ajustada a la vida real

Uno de los temas abordados en el curso de curso de Manipulador de Alimentos en Madrid es el que hace referencia a la cadena de frío. Se trata de un aspecto esencial en la seguridad alimentaria ya que la pérdida de la temperatura adecuada tanto en la congelación como en la refrigeración tiene graves consecuencias en los alimentos y en su calidad.

Son muchos los profesionales que participan en el mantenimiento de la cadena de frío: desde los que producen y distribuyen hasta los que sirven los alimentos a los consumidores finales. Y si cada uno de ellos no toma las medidas adecuadas, el esfuerzo de los demás de nada habrá servido, afectando a la calidad del alimento con el consiguiente riesgo para la salud del consumidor.

Si la cadena se rompe, se favorece el desarrollo de microbios que pueden llegar a provocar enfermedades y se pueden provocar alteraciones en los alimentos hasta su posterior degradación. Si la cadena no se rompe durante las distintas fases mencionadas anteriormente, los microorganismos que podrían estar presentes en los alimentos dejarán de tener actividad y por lo tanto, llegarán en perfectas condiciones para que sean consumidos. Y además, conservarán su valor nutricional que es también un factor esencial para nuestra correcta alimentación.

Hay dos clases de conservación mediante la aplicación del frío: la refrigeración y la congelación:

La primera se emplea para garantizar la seguridad alimentaria durante días o semanas como mucho.

Y la segunda, para que dicha seguridad se mantenga a largo plazo. Otro factor muy importante a tener en cuenta en la cadena de frío es la velocidad a la que los alimentos se congelan. Cuanto más rápido se consiga, menos probabilidades existirán de que aparezcan cristales de hielo cuya aparición puede producir el deterioro de los alimentos.